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Cómo encontrar un insight

Tiempo de lectura: 5 minutos
¿Qué es un insight? ¿Cómo encuentro uno? ¿Cómo sé si algo es un insight? 
Son preguntas que todas las personas que trabajamos en innovación, creatividad o mercadotecnia nos hemos preguntado. En español podemos referirnos a ellos como «hallazgos», «descubrimientos» o «verdades ocultas» pero realmente ninguna de estas traducciones le hace justicia al anglicismo que, por moda o por falta de exactitud, nos rehusamos a traducir.
En innovación, el insight es la materia prima de las ideas. Recordemos que innovar no necesariamente quiere decir crear algo completamente nuevo, sino encontrar una manera completamente nueva de resolver un problema. En ese sentido, el insight es el descubrimiento de una verdad oculta que detona oportunidades interesantes para dar valor de una manera que no se había hecho antes. 
 
Por ejemplo, el insight detrás de Airbnb:
Esta afirmación se compone de tres componentes. 

1. Un problema o situación particular.
2. Un hallazgo o descubrimiento interesante alrededor del problema.
3. Una tensión o barrera que me impide solucionar el problema.
Al redactarlo de esta manera, casi de manera automática surgen oportunidades de soluciones interesantes que acortan la brecha entre el estado actual (problema) y un estado deseado…
Por lo tanto, la fórmula base de un insight es:
Un hallazgo y una tensión capaces de detonar una oportunidad.

Una característica de un buen insight es que es tan simple y revelador que parece obvio. Sin embargo no lo es. En realidad, llegar a ellos puede ser todo un reto.

Entonces, ¿por qué es tan complicado encontrar un insight?

El cerebro humano no solo es capaz de capturar y entender grandes cantidades de información, sino también de procesarlos de una manera única: encontrando atajos que nos permiten entender el mundo y predecir patrones. Estos mismos atajos son los responsables de que podamos realizar tareas rutinarias casi sin pensarlo (como volver a casa sin fijarnos en el camino) pero también son los culpables de hacernos caer en sesgos cognitivos.


Mendel Kaelen, psicólogo e investigador de psicodélicos en el Imperial College of London, utiliza una metáfora interesante para explicarlo.

«Piensa en el cerebro como una colina cubierta de nieve, y en los pensamientos como trineos que se deslizan por esa colina. A medida que un trineo tras otro desciende por la colina, aparecerá un pequeño número de senderos principales en la nieve. Y cada vez que baje un nuevo trineo, será atraído por las pistas preexistentes, casi como un imán. Con el tiempo, cada vez es más difícil deslizarse colina abajo por cualquier otro camino o en una dirección diferente».

- Mendel Kaelen

Es decir, procesamos la información de forma tan efectiva que es fácil confundir nuestra visión de la realidad con la realidad misma. 

Sin embargo, aún con el cerebro buscando atajos constantemente, es común llegar por accidente o casualidad a nuevos hallazgos que desbloquean el pensamiento creativo conectando puntos aislados. 

Por ejemplo

Piensa en una situación cotidiana sobre la cual se te ocurre un chiste u observación. 

Eso es un insight al que llegaste por accidente simplemente observando el suceso y detectando algo absurdo o curioso. 

La mala noticia para quienes nos dedicamos profesionalmente a pensar en ideas que solucionen problemas, es que nos sería imposible esperar a que aparezcan estos eventos del azar y nos revelen verdades ocultas. Tenemos que salir a buscarlos. 
 
La buena noticia es que existen algunos atajos que ayudan a la mente a encontrarlos dentro de conversaciones, experimentos y técnicas de observación activa. De la misma manera que un comediante puede volverse profesional contando chistes sobre lo que observa en su vida cotidiana, creando material nuevo para cada presentación.  

Algunas claves a continuación.

¿Cómo encontramos los insights?

«Un descubrimiento no es algo que nadie había notado antes. Su valor no radica en verlo primero, sino en ser el mejor usándolo para resolver el problema».

- Eduardo Salles, Cofundador de Pictoline

El psicólogo experiencial Gary Klein, en su libro Seeing What Others Don’t, define al insight como «un cambio inesperado en la forma de entender las cosas». 

Un buen insight es capaz, no solo de cambiar nuestra manera de entender las cosas, sino también de cambiar cómo nos sentimos, cómo nos comportamos y las metas que perseguimos. 

 

Basándose en una investigación de 120 ideas que sacudieron el mundo (desde un bombero atrapado salvándose inesperadamente de un incendio hasta el descubrimiento de la penicilina), Klein propone 3 patrones de búsqueda de ideas que pueden aportar una comprensión capaz de romper paradigmas.

a) Conexiones: Patrones que detectamos al conectar puntos que parecían inconexos o que eran invisibles. Generalmente aparecen cuando nos exponemos a nuevas piezas de información que, combinada con la que ya teníamos, dejan ver un aspecto único del problema.
 
b) Contradicciones: Eso que notamos cuando un evento particular contradice una creencia o supuesto que teníamos originalmente sobre el problema. Una señal de que hay algo completamente incorrecto alrededor de la idea o concepto que tomábamos como verdaderos originalmente. 
 
c) Desesperación creativa: Resultados casi-accidentales y casualidades que se nos presentan en el momento correcto en el lugar adecuado, generalmente, detonados por la desesperación de resolver algún problema al no analizarlo de la forma convencional.

Adicional a estos tres patrones, se proponen dos más que, aunque son menos efectivos e incluso podrían llevarnos a conclusiones engañosas, han sido la causa de algunos de los descubrimientos más reveladores en la historia de la humanidad. Por lo que en nuestra búsqueda de aprendizajes no debemos ignorarlos, sino simplemente ser conscientes del sesgo.

d) Coincidencias: Patrones que se presentan por accidente, sin ninguna conexión aparente y que, al analizarlos, revelan un aspecto oculto del problema. Importante aclarar que la correlación no implica causalidad.

Por ejemplo: el médico Michael Gottlieb observó coincidencias en los tipos de síntomas que empezaron a presentar los hombres homosexuales en la década de 1980, lo que condujo al descubrimiento del SIDA.
 
e) Curiosidades: A diferencia de las coincidencias, las curiosidades no son patrones que se repiten sino eventos únicos que resaltan dentro de lo esperado.

Por ejemplo: Alexander Fleming observó el curioso comportamiento de las bacterias cerca del moho, y eso llevó al descubrimiento de la penicilina.

Estos son solo algunos patrones de pensamiento que ayudan a detonar el pensamiento creativo, pero si algo tienen en común estas cinco claves es que persiguen el mismo fin: cuestionar lo que parece evidente. En otra entrada profundizaremos en técnicas precisas para detectarlos en el día a día. Por lo pronto…

Nuestra recomendación:

Siempre abrir la mente con preguntas provocadoras que busquen encontrar la causalidad de los eventos; seguir indagando en lo que ignoramos y, más importante, siempre cuestionar aquello que creemos saber.

Un comentario en “Cómo encontrar un insight

  1. Tema muy interesante y que tiene aplicación en todos los campos, ideal que se pueda profundizar para con más ejemplos de forma tal de activar la inspiración de toda la gente.

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Esteban Sahagún

Esteban Sahagún

Director de inteligencia en RedBox y autor en Inspiración para crear.
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