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disciplina para tener ideas

La disciplina para tener más ideas

Tiempo de lectura: 7 minutos
Cuando termina nuestra etapa de «educación formal» (ej. primaria, secundaria o Universidad), no tenemos en el radar y -no se nos enseña realmente- que saliendo de un salón de clases y de una estructura académica hay mucho por conocer. 

Este aprendizaje post escuela -con la mentalidad y marcos de pensamiento correctos- se puede convertir en una habilidad que nos dé ventajas competitivas a nivel personal y profesional y nos ayude a capitalizar nuestro entorno en conocimiento y en ideas.
 
Esto se trata de una disciplina de la inspiración o la habilidad para consumir, comprender y capitalizar los estímulos y referencias que nos rodean en nuevas ideas que resuelvan los problemas de nuestro día a día.

Para poder sentar las bases y ejecutar esta práctica es necesario seguir 3 pasos:

01 – Adopta una mentalidad de museo

02 – Sigue una dieta mediática

03 – Construye un sistema de consumo y almacenamiento de información.

ADOPTA UNA MENTALIDAD DE MUSEO
 
 
Para empezar a desarrollar este músculo, necesitamos un marco de referencia que nos permita darle sentido al contenido que consumimos desde un ángulo que no se preocupe por el formato sino por el fondo y el potencial de esa pieza de información para detonar ideas, pensamientos o soluciones iniciales a los retos que tenemos enfrente.
 
Por eso, adoptar una mentalidad de museo frente a toda pieza de información que consumimos, es un buen punto de partida. Así como en un museo -en donde ponemos especial atención a todo lo que se nos muestra y lo vemos como potencial conocimiento-, podemos replicar esa intención y actitud al mundo que nos rodea. Esta idea es parte fundamental del libro de Andy Stefanovich Look at More Stuff  y nos permite dar un giro a la forma de ver el mundo y verla como un mar de estímulos y referencias interconectadas que tienen mucho por enseñarnos de la realidad.

 

Además, esta nueva perspectiva nos convierte poco a poco en curadores de la realidad. Esta habilidad tiene un valor que no dimensionamos a primera vista pero nos puede dar una ventaja en un contexto de sobresaturación de información. Ser curadores automáticamente nos convierte en expertos en saber qué ignorar y en saber en qué poner nuestra atención.

«Para encontrar lo inesperado, hay que estar abierto a ello, donde sea y cuando sea que aparezca.».

- Andy Stefanovich
SIGUE UNA DIETA DE INSPIRACIÓN
 
 
Al igual que con lo que comemos y nos nutrimos, debemos ser conscientes y procurar que la inspiración que consumamos se haga de forma balanceada y siguiendo una estructura que nos permita tener de todo un poco. Es por eso que analizarlo  a través de una pirámide, similar a la pirámide alimenticia, nos ayudará a categorizar el tipo de información que consumimos y a mantener un balance tanto de temas, formatos, tipo de medio y calidad de la información.
 
En este artículo del 2018, Faris explica extensamente cómo balancear una dieta mediática y profundiza en cómo «somos lo que consumimos». Sobre esta idea, cuando hablamos de inspiración debemos adoptar una postura similar frente al tipo de información que vemos. Es de vital importancia ver, escuchar y leer de todo para lograr encontrar conexiones interesantes y opiniones que contrasten con nuestra forma de ver el mundo para ampliar nuestra visión y perspectiva de la realidad y no solo confirmar nuestras creencias.
 
Si tomamos como referencia esta pirámide, podemos catalogar nuestras fuentes de información y hacer consciencia de la atención que le dedicamos a cada rubro y procurar que ésta evite concentrarse en un estado de consumo pasivo y pase más tiempo en contenido que nos ayuden a aprender y crecer.
CONSUMO | 
Medios y contenido pasivo que generalmente cuenta con motores y algoritmos detrás diseñados para que no salgamos de ellos por miedo a perdernos de cualquier novedad.

Aquí se encuentran los medios tradicionales y su participación en RRSS mediante publicaciones diseñadas para generar tráfico a sus sitios de origen basados en la inmediatez y la navegación infinita.
 
Si bien en RRSS como Twitter o Instagram se puede encontrar inspiración de muy buena calidad en voz de creadores de contenido que dominan los formatos, la información que predomina tiende a ser desechable y perder vigencia muy rápido.
INTERACCIÓN
 
Todos necesitamos comunicarnos y está demostrado que la comunicación interpersonal privada nos hace sentir mejor, independientemente de la plataforma. Formatos como newsletters, blogs personales o comunidades cerradas nos muestran que hay una persona detrás con la que podemos interactuar y alguien que se dirige a nosotros en primera persona.
 
El formato del newsletter ha crecido de forma exponencial gracias a plataformas como Mailchimp, Substack o Convertkit que facilitan que cualquier escritor comparta sus ideas con el resto del mundo de forma personal. Figuras de renombre como Seth GodinKevin KellyTina Roth Eisenberg, entre muchas otras, hoy se deben a su audiencia directa con la que comparten sus ideas, opiniones y todo lo que los inspira.
 
También el boom de comunidades online (ej. Inspiración para crear), canales en Slack, espacios de comunicación cerrada como Twitch, Discord o Clubhouse han creado un canal de difusión hiper-especializado para que grupos afines conecten, compartan y crezcan.
PARTICIPACIÓN
 
En esta categoría se encuentran medios de comunicación en los que se elige un contenido específico para consumirlo o se participa activamente con el. Ya sea a través de videojuegos, eligiendo ver un documental en Netflix o una serie.
EDIFICACIÓN
 
Los contenidos en los que aprendemos algo; ya sea una investigación periodística, un hallazgo científico, una historia de ficción o cualquier pieza de contenido que nos lleven a aprender algo útil y concreto. 
 
Dentro de este rubro se encuentran fuentes de información de gran reputación que trabajan en formatos que requieren de mucha producción y escrutinio para salir a la luz como los podcasts, revistas independientes, especializadas o sitios enfocados a la publicación de investigaciones.
ACTUALIZACIÓN | Referencias que nos ayudan a ser nuestra mejor versión.
 
Por último, tenemos un rubro que abarca un espectro más amplio de fuentes y contenido pero es el espacio en donde debemos pasar más tiempo porque está enfocado en el desarrollo personal e integral de lo que somos. Aquí entran fuentes como libros, Arte, conversaciones con amigos, experiencias de entretenimiento, o gastronomía.
 
Así como con la pirámide nutricional, imponer una estructura a nuestro consumo de inspiración nos sirve como guía para orientar nuestra atención y elegir en qué tipo de contenido la invertimos. La pirámide está diseñada para ayudarnos a ser conscientes del tipo y calidad de información que consumimos, no para ser absolutamente precisa y seguirá evolucionando con el tiempo conforme nuestros intereses y pasiones se transformen.

Ilustraciones por Iván Jiménez, diseñador en RedBox

CONSTRUYE UN SISTEMA DE CONSUMO Y ALMACENAMIENTO DE INFORMACIÓN.
 
Una vez que adoptamos una mentalidad de museo para ver el mundo como una fuente infinita de referencias e inspiración y analizamos nuestra dieta de inspiración para dar estructura y balance a cada fuente de contenido que consumimos, nos falta una pieza clave: un sistema para ponerlo en práctica y capitalizar lo que vemos en nuestro día a día.
 
El primer paso es agendar el tiempo y espacio para inspirarnos como una prioridad en nuestra agenda. Si lo colocamos en nuestro calendario, será más fácil tenerlo presente e irlo adoptando como una tarea más en nuestro día a día. Es importante destinar tiempo específico porque nuestra tendencia al multitasking puede ganarnos y no pondremos la atención que se requiere para ir más allá de lo evidente. Estos espacios de tiempo irán ejercitando ese músculo y nuestra mente se acostumbrará a ver más cosas  y conectará ideas de forma automática. Sin embargo, lo más importante de este tiempo será respetar la estructura de tiempo asignado a cada rubro para no perder balance y desperdiciar la atención que ya asignamos en contenido «chatarra».
 
El último eslabón para poner manos a la obra y aventarnos a practicar la disciplina de la inspiración tiene que ver con el sistema de almacenamiento de esa información a la que estaremos expuestos día a día. Si el objetivo es volvernos curadores expertos de la realidad, es crucial contar con un sistema -fuera de nuestra memoria-para guardar y poder buscar fácilmente contenido que necesitemos traer a la superficie y capitalizarla en cualquier objetivo.
 
Si bien nuestro cerebro hace conexiones automáticas entre la información que vemos todo el tiempo, debemos hacer que este sistema funcione por diseño y no por default  y, también, hacerlo muy sencillo y práctico. No se trata de crear una base de datos infinita, si no de echar mano de herramientas que ya existen para simplificar esta memorización y no perder de vista piezas de contenido con mucho potencial y valor. En este artículo, Carlos Álvarez presenta una técnica para llevar un sistema similar para tus ideas. 
 
Otro ejemplo ideal para esto es Pocket, una simple herramienta para almacenar cualquier pieza de contenido digital para leer, escuchar o ver después que está diseñada para no distraerte en ese momento y guardar eso que te llamó la atención para cuando sea el tiempo indicado de consumirlo.

«Una de las habilidades más prácticas de la vida de la que nadie habla es convertir la disciplina en consistencia. La disciplina sólo te llevará hasta cierto punto. Es difícil ser disciplinado de forma constante».

- Shane Parrish
Con estos elementos podemos dar un primer paso hacia tener una disciplina de inspiración formal frente a un contexto en el que somos bombardeados de información todos los días.
 
De forma sencilla y práctica, reclamamos nuestra atención y para dirigirla hacia un propósito que nos llene de referencias interesantes para resolver cualquier reto que tengamos enfrente.

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Pablo Rodríguez

Pablo Rodríguez

Consultor en RedBox y editor de Inspiración para crear
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