La evolución del espacio de trabajo

Tiempo de lectura: 3 minutos

En los últimos años, el espacio de trabajo ha tomado un nuevo significado. A raíz de la pandemia, las empresas se vieron en la necesidad de repensar cómo trabajan y encontrar formas más eficientes de aprovechar cada metro cuadrado disponible en sus oficinas. La transición al trabajo híbrido y el boom de plataformas virtuales (Zoom, Google Meets, Teams, Discord, etc.) han cambiado la dinámica laboral brindando grandes beneficios como flexibilidad de tiempos, balance entre la vida laboral y personal y un aparente aumento de productividad. Sin embargo, también se han presentado uno que otro desafío: mayor carga de trabajo, falta de sentido de pertenencia, desconexión entre equipos y fallas de comunicación.

 

Como consecuencia, las “plantas abiertas” y espacios colaborativos,  surgen como respuesta para optimizar el uso de los espacios de trabajo de las empresas y crear lugares más “divertidos” y «atractivos». Mesas de ping pong, billares, salitas lounge e incluso salas de videojuegos, pretenden motivar a actuales colaboradores a regresar a las oficinas y atraer talentos potenciales.

Pero, ¿esa es la única forma de motivarlos a regresar? 

Cuestionarnos el rol que juegan las oficinas hoy en día y entender si estas nuevas “estrategias” realmente dan valor al espacio de trabajo, es vital para entender las nuevas necesidades de nuestras empresas y colaboradores.

WorkDesign Magazine, definió el espacio de trabajo como una cuarta dimensión. Una dimensión que va más allá de las dimensiones espaciales que ya todos conocemos (alto, largo y profundidad). El espacio de trabajo funciona como una dimensión social, donde la cultura y el espacio físico convergen para crear un ambiente ideal que  fomenta la colaboración. Donde se mejoran las relaciones interpersonales y se brinda el espacio ideal para llevar a cabo el trabajo del día a día. Lo mejor de ambos mundos. 

La cuarta  dimensión logra que el espacio tenga un significado personal para el colaborador y por consecuencia, construya identidad y sentido de pertenencia con la marca.

¿Cómo damos un paso más cerca a crear esta cuarta dimensión?

 Para llegar a ese punto de convergencia entre la cultura y el espacio físico, tenemos que tomar en cuenta lo siguientes puntos:

  • Flexibilidad: El éxito  de un espacio de trabajo está relacionado directamente con la productividad de los colaboradores. Es por eso que necesitamos brindar un espacio laboral flexible pero funcional.

La idea de «one size fits all» no funciona. Es indispensable diseñar espacios adaptados a las experiencias, demografías y funciones específicas de cada empresa, alejándonos del modelo uniforme de oficina.

  • Colaboración: El ser humano es social por naturaleza. Sin embargo, no pensemos que una “planta abierta” garantiza la interacción .  Es esencial crear espacios que inspiren, faciliten el trabajo en equipo y motiven a los colaboradores a compartir y participar.

    Un espacio clave dentro de las oficinas que ha ayudado a crear esta dinámica de colaboración son las Cocinas o Coffee breaks. Grandes y pequeñas compañías han entendido que este espacio va más allá de una linda prestación o una taza de café grátis. Es un espacio de intercambio de ideas entre colaboradores. El tomar esa pausa, permite a los colaboradores estimular sus mentes, superar bloqueos mentales y abordar retos desde nuevas perspectivas. 
  • Privacidad: Los espacios para realizar trabajo individual son un must. En lugar de espacios abiertos con escritorios interminables, se busca crear «grados de apertura», que van desde salas de “High focus” cerradas, hasta zonas como bibliotecas, comedores o salas de juntas semiabiertas.

    Es importante reconocer que la productividad requiere tanto de trabajo en equipo como individual, eliminando la idea de que las plantas abiertas con escritorios de 120 x 60 cm son el único lugar para el trabajo individual.

La flexibilidad, colaboración y privacidad son pilares fundamentales para construir espacios que no solo aumenten la productividad, sino que también fomenten la cultura y el sentido de pertenencia.

Escuchemos a nuestros colaboradores. Ellos son los responsables de dar vida a estos  espacios. Juntos, el espacio y los colaboradores, evolucionan creando un espacio de trabajo realmente transformador.

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Emiliano Torres Pérez

Diseñador at RedBox Inspiring Innovation
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